sábado, 25 de septiembre de 2010

Cuando el mundo nos sacude

En nuestros pequeños mundos individuales todo se forma en base a nuestros cinco sentidos. Hablamos, oímos, saboreamos, tocamos y vemos, como parte de la interacción diaria entre nosotros; pero ya es una rutina.
No aportamos nada con la lengua, porque hablamos antes de analizar; no escuchamos, degustamos, acariciamos y observamos, porque ya predisponemos de lo que va a suceder. Entonces, entre una en un millón llega algo que nos sacude.
Quizá esa patada mental—que ataca nuestros sentidos y, posteriori, a nuestra mente—llegue en forma de libro, sensación, desastre natural, fotografía o sonido; pero sólo será un golpe cuando nos haga detenernos y pensar “¿Qué estoy haciendo con mi vida?”. Sea como sea, y de alguna forma u otra, esas sacudidas cambian nuestro rumbo. Un rumbo físico, mental o espiritual. Cada quien decide qué hacer con ese vidrio roto en nuestra consciencia: madurar y crecer o dejarnos morir; pero difícilmente, y viviendo en la rutina, uno elige qué lo va a sacudir.
No es bueno, ni malo. Es algo que sucede y tarde o temprano llega.
Si sintiéramos con toda la extensión de la palabra, cada vieja sensación y cada corriente situación, nos encontraríamos en que, realmente, no hemos vivido nada. Serían pequeñas sacudidas diarias, y dejaríamos, posiblemente, de verlas en una entre un millón y como experiencias capaces de confundirnos.
Por eso, ha nacido  “El mundo en imágenes y letras”: En mi necesidad de escribir y compartir, aquello que es capaz de sacudirme y que espero, a alguien más también. De aquellas cosas comunes que, si analizamos y reflexionamos, aportarán algo a nuestra existencia.
Sócrates hacía pensar a sus alumnos, a base de ejemplos y preguntas. Ellos respondían conforme su capacidad intelectual les permitía. Encontraban la respuesta y el crecimiento a la medida. Sacudidas incapaces de ser comparadas con una patada.
Vivamos, analizando y sintiendo, no cada segundo; si no, cada expresión del ser humano. La comunión de mente y cuerpo. No una, ni otra. LAS DOS. No nos abrumaremos, ni la vida se verá en la difícil situación de golpearnos con un bate de baseball.

Imágenes:  vachi-bumbernickle ( http://vachi-bumbernickle.deviantart.com/ )